El paisaje rural
Tomando la dirección norte, al final de la cuesta de El Rollo, nos adentramos en la calle La Iglesia, cuyo trazado es irregular: Presenta un ensanchamiento en la conocida Plazuela y termina donde empiezan los Pajares y la Tobera. La Tobera debe su nombre a la cantera de piedra caliza blanda, blanca y porosa, de donde a lo largo de los tiempos se ha ido sacando piedra para la construcción de las casas del pueblo y alrededores. Destaca, como elemento importante del paisaje la oquedad, poco profunda, que se adentra en el peñasco y que, en otros tiempos, sirvió para guardar los carros empleados en los trabajos agrícolas. En la actualidad está abandonada, puesto que ya no sirve para su primitivo uso. Junto a esta cueva se fueron descubriendo otras, de menor altura, pero de más profundidad, que actualmente están inaccesibles.
La peña Griñón
La mesa de Oña
La polongación oeste, arrancando del cruce del Lavadero, tras pasar por la Plaza del Rollo y la Calle del Carril, continúa por la vega de San Miguel para adentrarse, valle arriba, en el pinar donde tiene lugar el  nacimiento del río en Las Fuentes. Luego, por la pista forestal, puede seguirse el camino desde La Mangada y Valdecasas hasta Hozabejas, desviándose a la izquierda, o hasta Escóbados y Villalta, siguiendo todo recto. Allí el paisaje se vuelve agreste y montaraz, pero nos ofrece unas vistas inigualables, llegando a divisarse buena parte de La Bureba, los Obarenes con la Mesa de Oña, las Peñas Griñón, Alborto y Blanca; el imponente Castilviejo, la sierra de Herrera, el Mazo de Quintanaopio, los oteros de Valtemerones y Rucandio, la Peña Cironte de Hozabejas y la sierra de Poza, con el Altotero.
La Bureba, vista desde laa Mangada

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La cueva de la Tobera