El Hno. Julio nació en Aguas Cándidas (Burgos) el 1 de enero de 1931, en el seno de una familia muy cristiana. Del hogar formado por Eugenio y Juana Francisca. Dios eligió a tres de sus hijos para ser Hermanos de las Escuelas Cristianas: Eduardo, Misionero en América; Paulino, en el Distrito de Valladolid, y Julio.

La alegría gozosa de los dos mayores señaló el camino a Julio, que ingresó en el Aspirantado de Bujedo a los doce años. Aquí recibió su formación religioso-docente que continuaría años después en Salamanca. Fue un religioso de extraordinaria disponibilidad. Ejerció su apostolado en muchas comunidades de Asturias, Cantabria, Burgos, Valladolid, Palencia, Panamá, Madrid…

Educador de corazón amplio, convencido de que la educación implica amor grande hacia los niños, el Hno. Julio sembró por doquier semillas de cariño, tanto en sus alumnos como en su compañeros Hermanos y Profesos.

A los 70 años, cansado y enfermo, se retiró a Bujedo y, meses después, a Arcas Reales, en Valladolid. Allí falleció, cinco años más tarde, el 2 de mayo de 2005. Recibió cristiana sepultura en el cementerio distrital de Bujedo. Descanse en paz.

                 http://www.archiburgos.org/boletin/2005/06/pastoral.htm
Hijos ilustres del pueblo Julio Fernández Bárcena
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Breve biografía

Durante los años 1944-50 corre el periodo de su formación
que comprende:

     El ingreso en el Noviciado menor (16-11-1944)
     E Postulantado en Bujedo (12-01-1948)
     La toma de hábito (26-06-1948)
     Y el Escolasticado (1949-1950)
Desde 1950 hasta su fallecimiento, su vida se desarrolla en las diferentes Comunidades y Casas de Formación que la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas posee en España y que resumimos a continuación:

Su primer destino, Carbayín, en Asturias, en 1950, donde permanecerá tres años, junto a los Hnos. Pablo María -el Director-, Valeriano y Ginés. Allí se estrenará como maestro y catequista.

Ciaño, Comunidad cercana a Carbayín, será su segundo destino, donde no estará más que dos cursos, al cabo de los cuales le enviarán de nuevo a Carbayín en 1955. Allí se encontrará con un otro Director, el Hno. Eliseo, hombre muy humano y con especiales dotes de gobierno; y con el Hno. Alfredo García, recién salido del Escolasticado y joven como él, con quien se entregará con ilusión a la obra educativa del nuevo Centro, a las clases, y al montaje de fiestas, excursiones y demás.

En 1958 será reclamado para Turón. En el primer recale en esta Comunidad, puesto que volverá en años posteriores, será más bien breve, sustituirá al Hno. José Luis Silos.
Foto familiar: Julio de pie a la derecha
Bujedo en la época en que llegó Julio
Grupo de postulantes, año 1948
Julio, el día de la toma de hábito, con su hermano Paullino


Hasta final de curso pasará por algunos destinos intermedios -Burgos, Residencia de Cortes; y Barrio Pesquero de Santander- para definitivamente volver a Los Corrales de Buelna en 1999. Según el Hno. Manuel Gutiérrez "el Julio que llega a Los Corrales ya no era el mismo, desde el punto de vista de la vitalidad: los años, los trabajos, los achaques y, ¡cómo  no!, el pitillo habían hecho mella en él... Vino con ilusión por los buenos recuerdos que tenía de su época juvenil... Traía sus fotos de entonces y pudo localizar a muchos de los que fueron sus alumnos; so testigo de las muestras de cariño de éstos... Venía de Barrio Pesquero y se adaptó bien... poniéndose a disposición de los profesores para hacer fotocopias, atender el teléfono, recoger avisos y hacer encargos... He tenido la suerte de escuchar muchas confidencias suyas y muchas de sus preocupaciones... Pasamos muchos ratos en estos coloquios... Personas como Julio tienen que existir, yo las considero un regalo de la Providencia".
En 1960 pasará del Valle del Nalón a las riberas del Besaya, concretamente a Los Corrales de Buelna (Santander) -cuyo director era el Hno. Cornelio León-, aunque en un principio su destino fuera para La Felguera. Habían sido diez los años vividos por el Hno. Julio en unos valles asturianos a los que no volverá hasta después de otros veinticinco. El Centro de Los Corrales, desde su fundación en 1890, gozaba de reconocida fama y se organizaba en tres grandes niveles: Primaria, Preaprendices y Aprendices u Oficialía. Al Hno. Julio le asignarán una de las dos clases de Preaprendices -la otra será encargada al Hno. Benedicto González-, que desempeñará durante dos años.
Sus antiguos alumnos añoraban las salidas al campo con el Hno. Julio
En 1962 será nombrado para Bujedo, con la misión de encargarse de la escuela gratuita aneja a la Escuela de Magisterio. El Hno. David Carazo, recordando aquellos años vividos junto al Hno. Julio, dirá de él: "Julio era uno de esos que te "tocaron" y por los que podríamos agradecer al Señor el haberlos encontrado en la jornada".

Los años sesenta serán un punto y seguido en la vida del Hno. Julio, ya que en 1964 pasará al Colegio Mayor La Salle de Valladolid, donde estará tres o cuatro años como ecónomo. Éstos y los siguientes serán un paréntesis dentro de su vida docente, obligado por las circunstancias del momento a actualizarse como otros tantos para el mejor desarrollo de su función como maestro. Así se volcará en los libros durante los años de estudio en la Universidad Pontificia de Salamanca para lograr su licenciatura en Psicología. Durante esta etapa -nos dice el Hno. Serapio- "para hacer más acogedores los locales en que estudiábamos, con la colaboración de otros compañeros, adornó las desnudas paredes con variados y vistosos pósteres, vistas panorámicas y artísticas. Por supuesto que no pudo estar ausente el insustituible complemento: las adecuadas macetas con plantas selectas y variadas. Todo un conjunto de naturaleza, en variedad, color y calidad. Otro efecto muy bueno, con repercusiones en las personas, fue la facilidad para intensificar el espíritu comunitario...".
En 1968 comenzará su primera estancia de cuatro años en Palencia a donde regresará en 1977 como Jefe de Estudios en EGB (Educación General Básica), tras el paréntesis docente de cinco años en Salamanca en la Residencia San Alberto Magno. El Hno. Ángel al hablar del Hno, Julio y su modo de entender el trato humano entre las personas para crear buen espíritu en la comunidad, relata: "Le recuerdo como a un Hermano activo, dinámico, comunicativo, afable y con una sonrisa siempre al recibir a los padres y alumnos. Preocupado por alumnos y profesores. Siempre agarrado a su pitillo; estaba hablando contigo con normalidad y, sin mediar palabra, ya tenía su cigarro en la boca ... Participaba en la vida espiritual de la Comunidad como persona cumplidora que era, aunque no fuera de los que "se comen los santos" como suele decirse, pero sí era un Hermano de vida interior, aunque no le gustara el hablar de ello, porque, como solía decir, "eso se vive"".
Cartel, Colegio La Salle de Palencia
Tras un breve tiempo de Formación Permanente, 1982 y 83, regresará a Turón para cuatro años más, donde se encontrará con alumnos hijos de antiguos alumnos. El Hno. Pedro Río, Director del Centro, recoge algunos datos sobre su estancia: "Tenía clases en el colegio por las mañanas y por las tardes cubría el Servicio de Orientación Escolar de los Centros de La Salle de Asturias. ... Tenía buena mano para la cocina y en los fines de semana que no estaba la cocinera le gustaba hacer sus pinitos ... En sus clases de Lengua preparaba a los alumnos en actividades literarias, tales como el teatro y la declamación. Los festivales culturales que se preparaban en el colegio, así como los programas que se emitían en directo por Radio Turón-Emisora Escolar, eran para él y sus alumnos temas que debían estar perfectamente preparados ... El Hno Julio fue uno de los Hermanos que más aportó en crear aquel clima de armonía por su manera de ser, por su disponibilidad y actitud de servicio".

En Ferrol, Galicia, desde 1988 a 1993, se cerrará su actividad docente. De esta etapa tenemos pocos datos. De que Ferrol le había ganado y de que había hecho muy buenas amistades no cabe duda. Por eso en 2003, cuando ya se había visto afectado por el infarto cerebral, es de allí y de Los Corrales de Buelna desde donde le llegaron el mayor número de felicitaciones de Navidad.
En 1993 pasará al Centro regional de Madrid, donde prestará sus servicios durante tres años hasta que, en 1996, partió en compañía de su hermano Eduardo para América, concretamente a la ciudad de Colón en Panamá. En el Colegio San José-La Salle de esta ciudad colaborará con el Director el tareas de coordinación de actividades. Él mismo relatará en un breve saludo un resumen interesante que habla de los orígenes del Centro, sus características socioculturales y de entorno y las actividades diarias que en él se realizan: "A lo largo del curso abundan las actividades deportivas, familiares, culturales y religiosas, que no se hace preciso describir. Es llamativa, sin embargo, la celebración del Día Familiar, con asistencia masiva de los parientes de los alumnos. En todas las actividades se pone gran interés e ilusión". Entregado con ilusión a estas actividades allá pasará dos cursos, hasta que en diciembre de 1998 regresará a España para integrarse en su Distrito de Valladolid.
Con sus morenitos de Colón
Comunidad educativa de Ferrol en torno a Julio. 1992
Los tres hermanos Fernández Bárcena, el día de la salida de Julio para Panamá

Primero en Bujedo (Burgos) y luego en Arcas Reales (Valladolid). Al terminar su estancia en Los Corrales le enviarán a Bujedo para atender el teléfono. Corre el año 2002 y comenzarán a aparecer los primeros síntomas de problemas importantes de salud. En diciembre de 2003 sufrirá un infarto cerebral que superará, pero que lo dejará en silla de ruedas con importantes secuelas. Para ser mejor atendido pasará a la enfermería de Arcas Reales y en el atardecer del 2 de mayo de 2005 su alma partirá para la Casa del Padre. Al día siguiente se celebrarán sus funerales en Bujedo, a los que asistirán la Comunidad, su hermano Paulino y sus sobrinos y primos en pleno. Bujedo se convertirá de este modo en el hogar definitivo de aquel joven Julio que, con tan sólo trece años, lleno de ilusión, había pisado por primera vez los muros de este remanso de paz.
EPÍLOGO

Setenta y cuatro años dan para mucho en la vida, es cierto; pero siempre nos parecerán pocos. Aquí parece ponerse fin a la biografía resumida de este hombre del que, en palabras del Hno. Eduardo Luengo, "lo que valía se fue transparentando con el paso de los años". Una vida cuajada de anécdotas y buen hacer, un "compañero con el que podías contar" (Hno. Serapio Lázaro), dispuesto siempre a la caridad y hacer el bien, fiel a sus raíces y a su vocación, amante de la naturaleza, especialmente preocupado por atender a los jóvenes, dotado de sensibilidad artística unida al sentido crítico.

Las siguientes palabras del Hno. Cilleruelo, tras el fallecimiento de Julio, resumen a la perfección lo que pensamos quienes lo conocimos: "Realmente es admirable el cariño y simpatía con que le han seguido recordando las personas que le conocieron aquí, a pesar de los años transcurridos. Ciertamente se hacía querer". Y de igual modo las del Hno. Eduardo Luengo: "La última imagen que guardo de Julio no se me puede borrar...Visité la enfermería,  y vi a Julio desayunando, recién levantado; después de misa, le vi mejor, le contemplé en la silla de ruedas. Estas dos imágenes son las que guardo con más cariño de Julio. En la primera le vi, le veo aún, a Cristo en el dolor, en el silencio (me hablaba con la mirada) a las puertas del ir al Padre. En la segunda imagen ... al ver ahora su cara aseada y sonriente, como si hubiera disipado del dolor y ya presintiera la gloria de la resurrección. Éste es el Julio que guardo en mi interior y al que me encomiendo, junto con el beso que, como despedida, aún sin saberlo que sería para siempre, deposité en su frente."

Esta es la imagen del Hno. Julio, un hombre sencillo y cordial, que guardamos nosotros, quienes le conocimos y tratamos. Se merece todo nuestro reconocimiento, al mismo tiempo que damos gracias a Dios por las gracias que depositó en él y por su fecunda vida de entrega a los demás. Intercede por nosotros desde el cielo.
Fuente: Textos y Fotografías: Hermano Julio Fernández Bárcena (Hno. Maximino Julio) 1933-2005. Distrito de Valladolid. Opúsculo editado por los Hnos. de las Escuelas Cristianas de La Salle, 84 págs. Ed. San Pío X, Marqués de Mondéjar, 32, MADRID 2006.