Geografía
      

Como ya hemos dicho anteriormente -véase la sección "Situación"-, la población se encuentra al norte de la provincia de Burgos formando parte de la subcomarca de Las Caderechas, que a su vez forma parte de La Bureba, cuya capital es Briviesca.

El estudio del paisaje nos muestra diferentes perfiles: por un lado la estrecha vega, surcada por el río Padrones, y su afluente el río Las Fuentes; por otro los elevados oteros que encierran entre ellos numerosos "vallejos" o pequeños valles y, finalmente, terrenos más escarpados y elevados, donde las rocas calizas predominan, confiriendo al paisaje la peculiar fisonomía que lo define.

En su mayoría, la vega está formada por terrenos de cultivo regables, de primera calidad. Es aquí donde se producen las afamadas frutas y hortalizas que sirven para el mantenimiento de la población y son exportados en su mayor parte.
La vega es una larga tira de terreno que se extiende desde el límite con Padrones de Bureba, al suroeste, hasta Río-Quintanilla al noroeste: Son los téminos de El Nogalón -nogal grande, terreno de nogales-, Peñomero -el nombre de la Peña Omero-, Cañizar -terreno de cañizos o de cañamares- (entre ellos el lino y el cáñamo), Salihuertos -salas-huertos "casas devenidas huertos"-, Barcenillas -"bárcenas", terrenos húmedos, Las Eras -donde en otro tiempo se trillaba-, El Tobar o Las Pilas -por su tierra blanca y fresca-, El Prado -terreno húmedo de pastos-, las Ollas -lugar de alfares- y Peñilla -peña o roca pequeña-.  Se cultiva además otra vega menor, situada al oeste, que se adentra en el pinar en busca del nacimiento del arroyo que la riega: Encontramos los términos de Trescasas  -alude a un primitivo poblado pequeño-, San Miguel -donde probablemente exisitió una ermita dedicada al santo Ángel-, La Nava -pago de juncos-, Cavarroso -cueva u oquedad arcillosa o roja-, Quintana -granja o casa de campo-, La Aceña -donde pudo haber un molino- y Las Fuentes -lugar de manantiales-. Son terrenos sueltos y fértiles, formados mayoritariamente por calizas, arzillas, arenas y humus.

Conforme ascendemos en altura, vamos encontrándonos con terrenos en general más pobres, arcillosos en su mayoría, como son los términos de El Soto -pequeño bosque-, El Portillo -paso estrecho y elevado-, El Alto, Concejo -tierras del común o mancomunales-, La Puentecilla, Carazuelo y Las Señales. En la depresión, hacia Salas de Bureba, encontramos Navancina -terreno de juncos indicado por alguna encina en particular- y Las Navas. Son arenosos y,  frecuentemente, pedregosos, los de La Catorra -terreno de cascajo o pedregoso-, La Chacona -origen incierto-, Los Llanos -páramos altos-, y Valdemelay -valle de miel-. Estos términos, en general, están poblados por árboles frutales -manzanos, perales, cerezos o nogales-, y están abrigados por los pinares que los circundan.

El monte, de propiedad municipal, abarca más de la mitad del terreno que se halla en sus límites. Predominan él los pinos resineros, robles, quejigos y encinas, aparte de otras variedades de sotobosque: brezos, bojes, jaras y otros arbustos. Curiosamente sólo encontramos un ejemplar -no sabemos por qué- de pino albar en el lugar que recibe el nombre de Piñalbar.
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Hemos hablado de los diferentes topónimos de los términos municipales. A ellos habría que añadir los más cercanos al pueblo, como son: El Callejón, al este, -llamado así porque la carretera para adentrarse en el valle, desde Salas de Bureba, ha de formar un tajo en el cerro del Alto, a modo de estrecha calle-;  Las Carboneras, al suroeste, -que deben su nombre al sitio donde probablemente en la antigüedad se producía el carbón de encina, costumbre que aún pervive en algunos pueblos de Castilla-; Santa Cruz, al oeste, a donde se ascendía el día de san Juan de Ortega (2 de junio) para bendecir los campos. Al norte podemos contemplar el conjunto rocoso de Castilviejo, pago donde, según algunos, se asentaba una antigua fortaleza, que no se ha podido localizar. Y no podemos pasar por alto el lugar emblemático, Las Fuentes, situado río arriba, hacia el oeste: Para llegar a él basta coger la calle empinada que arranca de la plaza, a la derecha del pilón, y ascender todo recto, siguiendo el curso del río. Se pasa por un pequeño valle, formado por los términos de Trescasas , San Miguel y La Aceña. Al final se llega a un estrechamiento, llamado Las Fuentes, donde, entre frutales y pinos, en la falda izquierda del otero, podemos contemplar cómo brota el agua, unas veces de la propia roca, otras manando en suave borboneo a nivel del suelo. Lamentablemente, en la actualidad, las fuentes -unas siete-  están casi cubiertas del todo por la maleza y no es fácil contemplarlas. De todos modos merece la pena acercarse hasta ellas.
Vista del pueblo desde la carretera de Padrones. Al fondo Castilviejo, conjunto rocoso que lo resguarda del norte

Vista parcial de la Vega de Cañizar con los manzanos en flor.
Choperas al fondo

En Barcenillas, los manzanos en flor conviven con los pinos vecinos

El gran pino albar situado en el monte de su nombre

Vista parcial de Salihuertos

Vista parcial de El Prado

Vista parcial de El Tobar o Las Pilas

Vista parcial de Las Eras
El Portillo a la izquierda y el Callejón a la derecha.
En El Portillo arrancaba el antiguo camino hacia
Quintanaopio desde Salas
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Aspecto parcial de la Vega de San Miguel
Vista de Trescasas: las Bodegas al fondo

Camino de subida a las Fuentes

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