El camino de las fuentes
Si queremos pasar una buena mañana disfrutando de la naturaleza plenamente, podemos elegir, una vez que estemos en Aguas Cándidas, ir a las Fuentes.
Belleza de paisaje, frescura del valle y  disfrute del monte
Para ello, partiendo de la plaza del pueblo, ascenderemos por la cuesta que nos llevará, río arriba hasta los manantiales. Pasado el puente, subiremos por el camino de san Miguel e iremos todo recto. Al principio encontraremos fincas de labor a nuestra derecha y el río a la izquierda. Luego, kilómetro y medio más arriba, aproximadamente empezará el pinar. Señal de que estamos llegando.
Continuaremos, dejando las fincas de frutales a la izquierda. En el rellano, justo antes de empezar la ascensión de la pista forestal, a la izquierda, entre juncos y maleza, podremos contemplar en dos manantiales, cómo el agua sale de las entrañas de la tierra pausadamente, como en suave ebullición.  Siguiendo el recién nacido regato abajo, a lo largo de la ladera, se hallan otras siete u ocho fuentes más que brotan de la roca, pero no son accesibles para nosotros a causa de la maleza que las oculta.
Si queremos disfrutar aún más de las bendiciones del pinar y de la gracia del paisaje, tomaremos la pista forestal. Ascendiendo por ella, llegaremos a la primera explanada: desde allí podremos contemplar la Bureba a lo lejos, la Mesa de Oña y la Peña de Greñón, el conjunto rocoso de Castilviejo, la sierra de Herrera, el Mazo de Quintanaopio, los pinares de Hozabejas y Rucandio.
Y, si preferimos continuar por la pista, no olvidemos que nuestro destino acabará en el vecino pueblo de Escóbados de Abajo.

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