Arquitectura popular
A lo largo de la historia parece que la población no modificó sensiblemente su asentamiento. El casco urbano más antiguo debió de estar situado en lo que hoy son las huertas, a juzgar por el abundante material que aparece en superficie, como trozos de tejas, piedras, algunas paredes que hoy forman cerca, etc. Eran pequeñas casas de piedra de toba, unidas con argamasa formada con cal y arena. Dentro de lo que hoy es el actual casco urbano quedan restos más visibles de las edificaciones antiguas en las casas que las sustituyeron, al ser adaptadas las primitivas a las nuevas necesidades. Podemos deducir cómo eran sus predecesoras por las trazas de lo que queda de ellas: edificios más bien pequeños, que constaban, como mucho de planta y piso, que se encuentran en los alrededores de la plaza.t
Casa situada en la Plaza del Rollo, en la que podemos observar el añadido a la antigua construcción que constaba de una planta baja con portal y cuadra y piso con dos ventanas, una de ellas tapiada sobre la puerta
Con el tiempo el pueblo fue ampliándose buscando la altura, y se extendió por las laderas, a un lado y a otro del río. Entre los edificios más importantes destaca la casa, probablemente de los Fernández a juzgar por su escudo, situada en la llamada Plazuela -vulgarmente Placituela, o plaza pequeña-.
Casa con escudo blasonado, posiblemente de los Fernández, antes de su demolición parcial
La casona situada en la Plazuela, posiblemente de los Fernández. Se trata de una casa de planta y tres pisos, de buen porte y hechura, con grandes balcones, corredor y escudo blasonado, construida contra la roca al norte, bien orientada al sur, y que podría situarse en el s. XVII. El edificio contaba entre sus dependencias con un horno particular, con entrada por las eras.  Desgraciadamente en la actualidad se encuentra en ruinas y en parte demolido.
Otra casa señorial, actualmente reformada, se encuentra en la plaza del Rollo. De la misma época que la anterior, pero de más fuste y porte. No consta que estuviese blasonada. En sus orígenes constaba de planta, dos pisos, desván y huerta cercada. En la fachada norte contaba con la entrada principal, que daba acceso al primer y segundo piso. Y justo encima poseía una cruz en piedra que emblecía el conjunto. Ha sufrido dos reformas importantes. La primera, a finales de la primera mitad del s. XX, en la que se le adosó una terraza de grandes dimensiones en la fachada sur. La segunda reforma siguió al incendio del 20 de marzo de 1970, quedando como está en la actualidad.
El resto de los edificios son de estilo castellano, sólidos, de piedra de toba canteada rústicamente. Son escasos los ejemplares con entramados de madera: sólo encontramos dos, de los más antiguos, que presentan la planta superior de esta guisa. Uno de ellos está al final de la calle Real y el otro en la subida a la iglesia. Finalmente, pueden observarse también influencias vascas: puertas en arco de medio punto, frecuentes también en el cercano Río-Quintanilla.

La mayoría de los edificios nuevos se contruyen entre finales del s. XIX y mediados del XX. Algunos de ellos llevan inscrita en la fachada principal la fecha de su construcción.
Pero es el despegue cononómico del último cuarto del s. XX  el que traje al pueblo nueva fisonomía, y así se van adecentando las viviendas, tanto interna como externamemente, adaptándolas a las nuevas exigencias de la vida. Al exterior se observan el rejunte de piedras, la limpieza de fachadas y la mejora de los tejados. En el interior aparecerán los cuartos de baño y aseo y las calefacciones.  Por otra parte, en los últimos treinta años se han construido nuevas edificaciones fuera del casco antiguo de la población en la zona de las Eras o el Tobar, la Carretera de Quintanaopio y el Puente de Arco.


Sabemos de la destrucción parcial de tres edificios por incendio en los años 68, 72 y 75, uno en la calle El Sol, otro en la calle Real y un tercero en la Travesía de la Iglesia. Los dos últimos afectados ya han sido rehabilitados o reconstruidos para vivienda, mientras que el primero ha pasado a ser mero almacén o cochera.

Como consecuencia de la emigración mencionada más arriba, algunas casas quedan semiabandonadas por sus dueños y el paso de los años ha hecho el resto. Por ello, en la actualidad podemos observar algunos edificios en ruinas, que esperan pacientemente su restauración.

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